Herramientas eléctricas y ondas electromagnéticas: Descubre el impacto real en tu salud

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¡Hola a todos mis amigos y amantes del bricolaje! ¿Alguna vez se han parado a pensar en esas vibraciones o el zumbido que emiten nuestras queridas herramientas eléctricas?

Yo sí, y lo confieso, como influencer que siempre busca la verdad detrás de cada proyecto, me surgió una duda: ¿y qué pasa con la energía invisible que desprenden?

Esos campos electromagnéticos que nos rodean mientras taladramos, lijamos o atornillamos, ¿son realmente inofensivos para nuestra salud o para el entorno?

Es una pregunta que, si eres como yo y pasas muchas horas con ellas, te habrás planteado más de una vez, generando cierta curiosidad y, por qué no decirlo, algo de intriga.

Hoy, vamos a desentrañar este misterio juntos y descubrir qué hay de cierto en todo esto. ¡Prepárense, que vamos a aclararlo con lupa!

El Pulso Invisible: Desentrañando los Campos Electromagnéticos (CEM) de tus Herramientas

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¿Qué son realmente estos campos y de dónde vienen?

¡Amigos, qué emoción poder charlar de este tema que tanto me pica la curiosidad y que, sinceramente, es más complejo de lo que parece a simple vista! Cuando hablamos de campos electromagnéticos, o CEM, no estamos hablando de magia negra ni de cosas del otro mundo, ¡para nada!

Son esas líneas invisibles de energía que nos rodean siempre que usamos electricidad. Piensen en ello: cada vez que encendemos un taladro, una sierra circular o una amoladora, estamos generando este tipo de campos.

Los CEM tienen dos componentes principales: un campo eléctrico, que aparece por el voltaje, y un campo magnético, que surge de la corriente eléctrica.

Y aquí viene el dato clave: los científicos, y yo, que me he puesto a investigar a fondo, nos centramos más en los campos magnéticos, especialmente los de baja frecuencia, esos que se mueven alrededor de los 50 o 60 hercios, que son los que caracterizan nuestra energía eléctrica habitual.

Es un fenómeno que ha estado con la Tierra desde siempre, de fuentes naturales como el sol o las tormentas, pero, ¡ay, amigos!, con la llegada de la electricidad a nuestras vidas, hemos añadido un montón de fuentes artificiales que conviven con nosotros a diario.,

El misterio de su generación en el taller

Ahora bien, ¿cómo es que nuestras herramientas favoritas, esas que nos hacen la vida más fácil, se convierten en pequeñas centrales de CEM? Es sencillo: cualquier aparato eléctrico que utilice corriente para funcionar va a generar un campo magnético a su alrededor.

No piensen que solo las herramientas gigantes o industriales son las culpables; incluso una taladradora de mano, una lijadora orbital o una sierra de calar, herramientas que yo mismo utilizo casi a diario en mis proyectos, emiten estos campos.

La intensidad de este campo no siempre va ligada al tamaño o a la complejidad de la herramienta, ¡es un error muy común creer eso! Más bien, depende del diseño interno del equipo y, lo más importante, de la cantidad de corriente que esté fluyendo en ese momento.

Cuanto más esfuerzo le pedimos a la máquina, mayor será el flujo de corriente y, por ende, más intenso será el campo magnético. Es como el latido de la herramienta, un pulso energético que nos acompaña en cada giro y cada corte.

¿Son Todas las Herramientas Iguales? La Variedad en la Emisión de CEM

Cada herramienta, un mundo de campos

Cuando uno entra a un taller, ya sea el mío o el de cualquier apasionado del bricolaje, se da cuenta de la inmensa variedad de herramientas eléctricas que existen.

Desde los pequeños atornilladores de batería hasta las imponentes sierras de mesa. Y aquí es donde la cosa se pone interesante: no todas emiten los mismos niveles de campos electromagnéticos ni de la misma manera.

Por mi propia experiencia, he notado que las herramientas con motores más potentes o las que están diseñadas para un uso continuo e intenso, como algunas amoladoras angulares o sierras circulares de cable, tienden a generar campos magnéticos más fuertes., Es lógico, ¿verdad?

Requieren más energía, más corriente, y eso se traduce en una mayor emisión. Las que funcionan con batería suelen tener un perfil de emisión diferente, aunque también generan CEM, claro está.

Me acuerdo una vez, trabajando con una sierra de sable en un espacio reducido, sentía una vibración diferente, una especie de energía extra en el ambiente que me hizo pensar: “¡Uhm, aquí hay algo más de lo que perciben mis ojos!”.

Y es que el diseño de cada equipo, la manera en que los cables internos están enrollados o apantallados, todo influye.

Lo que no se ve pero se siente: la intensidad en la práctica

A menudo, la gente asocia el riesgo con lo grande y ruidoso, pero con los CEM, el tamaño puede engañar. Recuerdo haber estado en un evento de herramientas donde un experto nos explicaba que una pequeña máquina de fotocopiar o incluso un sacapuntas eléctrico pueden generar campos magnéticos significativos, al igual que una taladradora.

¡Quién lo iba a decir! Lo crucial es entender que no es tanto el volumen o el peso de la herramienta, sino cómo se utiliza la electricidad dentro de ella.

He visto taladros de marcas reputadas que, por su diseño interno optimizado, logran reducir la emisión de estos campos, mientras que otros, quizás más económicos o de menor calidad, se disparan en las mediciones.

Por eso, elegir bien, informarse sobre el fabricante y, si se tiene la oportunidad, hasta probar la herramienta en condiciones reales, es fundamental.

No es solo cuestión de potencia o ergonomía, también de esa “energía invisible” que nos acompaña. La proximidad a la fuente es un factor determinante; cuanto más cerca estemos de los componentes eléctricos en funcionamiento (motor, cables), mayor será la exposición.

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Más Allá del Zumbido: ¿Qué Dice la Ciencia sobre los CEM y Nuestra Salud?

Efectos a corto plazo: cuando el cuerpo reacciona

¡Aquí es donde el tema se pone serio y donde, como buen influencer, me gusta ir con la verdad por delante! Seamos honestos: el impacto de los CEM en la salud es un campo de estudio complejo y, en ocasiones, controvertido.

Pero hay cosas que sí sabemos. A corto plazo, y a niveles de exposición altos (generalmente superiores a los que encontramos en el uso normal de herramientas domésticas, pero no imposibles en entornos profesionales), los CEM pueden generar lo que se conocen como efectos térmicos, es decir, un calentamiento de los tejidos del cuerpo debido a la absorción de esa energía., Además, se han descrito efectos no térmicos, como la estimulación de músculos, nervios o incluso órganos sensoriales.

Yo, por ejemplo, en días de mucho trabajo con maquinaria pesada, he sentido una especie de hormigueo o un ligero zumbido en los dedos, y no sé si será sugestión o una manifestación de esto.

Algunos reportan mareos, náuseas, o incluso un sabor metálico en la boca. Aunque, para ser claros, la evidencia de que estos efectos sean peligrosos a los niveles de exposición de la población general no es concluyente.

La gran pregunta: ¿hay riesgos a largo plazo?

Esta es la parte que más nos preocupa, ¿verdad? ¿Qué pasa si pasamos horas y horas con estas herramientas, día tras día, año tras año? Aquí la ciencia no ha dado una respuesta definitiva, y es vital no caer en alarmismos.

Sin embargo, hay estudios y organizaciones importantes que han puesto este tema sobre la mesa. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS, por ejemplo, clasificó los campos magnéticos de muy baja frecuencia (como los de las herramientas eléctricas) como “posibles cancerígenos para los seres humanos” (Grupo 2B).

Esto se basó principalmente en estudios epidemiológicos sobre la leucemia infantil., Ojo, esto no significa que sea un riesgo demostrado como el tabaco, sino que hay indicios que sugieren una posible asociación.

No se han encontrado pruebas firmes que vinculen los CEM no ionizantes con el cáncer de forma concluyente en la mayoría de las investigaciones, pero la prudencia es nuestra mejor aliada., Es un tema donde la investigación continúa, y como siempre digo, la información es poder para tomar decisiones informadas en nuestro día a día.

Mitos y Realidades: Navegando la Información sobre la “Contaminación Electromagnética”

Desmontando leyendas urbanas en el taller

¡Uf, este tema es un campo minado de mitos y leyendas! Cuando empecé a investigar sobre esto, me encontré con cada historia que, si no fuera porque amo compartir información veraz, hasta me reiría.

Hay mucha preocupación, a veces justificada y a veces, francamente, infundada. Uno de los mitos más extendidos es que “toda radiación es mala”. ¡Error!

Vivimos inmersos en radiaciones electromagnéticas naturales desde que el mundo es mundo, desde el sol hasta el propio campo magnético terrestre., El problema surge con las radiaciones artificiales, las que hemos añadido nosotros con nuestra tecnología, pero incluso ahí, no todas son igual de preocupantes.

También he escuchado que los CEM de las herramientas eléctricas son tan fuertes como los de una antena de telefonía móvil. Esto no es así. Las frecuencias y las intensidades son diferentes, y los efectos sobre el organismo varían según la frecuencia y la intensidad., Es fundamental diferenciar entre radiaciones ionizantes (como los rayos X, que sí son nocivos) y las no ionizantes (como los CEM de baja frecuencia de las herramientas), que tienen un impacto muy diferente en nuestro cuerpo.

La “hipersensibilidad” y otras preocupaciones

Otro punto recurrente en las charlas y comentarios que me llegan es el de la “hipersensibilidad” a los campos eléctricos o magnéticos. Hay personas que reportan dolores de cabeza, insomnio, fatiga crónica, e incluso problemas de concentración, y lo asocian directamente a la exposición a los CEM.,, ¡Entiendo perfectamente que la gente se preocupe por su bienestar!

Sin embargo, la evidencia científica que respalda la existencia de la hipersensibilidad a los CEM es, por ahora, muy escasa y no concluyente. Esto no significa que las personas no sientan estos síntomas, pero la relación directa con los CEM no ha sido demostrada de forma robusta.

Como influencer, siempre animo a la gente a consultar a profesionales de la salud si tienen preocupaciones sobre su salud, pero también a informarse de fuentes fiables para no caer en el “negocio del miedo”, como lo llamaron algunos expertos en un café científico., Lo importante es encontrar un equilibrio entre la precaución y la información objetiva.

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Mi Caja de Herramientas para una Exposición Inteligente: Consejos Prácticos del Influencer

El ABC de la seguridad con CEM

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Después de pasar incontables horas en el taller, investigando y experimentando, he desarrollado mi propio “manual de supervivencia” para lidiar con los CEM de las herramientas.

¡Y estoy aquí para compartirlo con ustedes! Lo primero y más importante, amigos, es el sentido común y la precaución. La regla de oro que me ha funcionado siempre es: la distancia es tu mejor amiga.

Cuanto más lejos estés de la fuente de CEM, menor será la intensidad a la que te expones., Esto es súper relevante cuando estamos trabajando con herramientas que emiten campos más fuertes.

Otra cosa que he aprendido es a desenchufar lo que no estoy usando. Parece obvio, ¿verdad? Pero a menudo dejamos los cargadores o las herramientas conectadas a la corriente, y aunque no estén en uso activo, siguen generando campos eléctricos.,, Desconectarlas no solo reduce la exposición, ¡también ahorra energía!

Mantenimiento y uso consciente: la clave está en el detalle

Además de la distancia y el desenchufe, hay otros “truquitos” que he incorporado a mi rutina. Por ejemplo, mantener las herramientas en perfecto estado.

Un cable pelado o un aislamiento dañado no solo es un riesgo de descarga eléctrica, sino que también puede aumentar la emisión de CEM., Siempre reviso mis herramientas antes de empezar cualquier proyecto.

¡Es un hábito que no me cuesta nada y me da mucha tranquilidad!, Otro consejo que me funciona es elegir herramientas de calidad y con buen diseño. Sé que a veces el presupuesto aprieta, pero invertir en herramientas que tienen mejor apantallamiento o un diseño que minimiza las emisiones de CEM, a la larga, vale la pena.

Hay fabricantes que se preocupan por esto, y es algo que debemos valorar. Y, por supuesto, seguir siempre las instrucciones del fabricante y usar el equipo de protección personal adecuado (EPI).

Guantes, gafas de seguridad, protectores auditivos… no solo te protegen de golpes o ruido, sino que te ayudan a trabajar de forma más segura en un entorno eléctrico.,,

Blindaje y Distancia: Estrategias Efectivas para Proteger tu Espacio de Trabajo

Creando zonas seguras en tu taller

Aquí entra la parte de ser un estratega en tu propio taller. No se trata de vivir con miedo, sino de ser inteligente. Como os decía, la distancia es crucial.

Pensad en vuestro espacio de trabajo: ¿Dónde pasáis más tiempo? ¿Hay algún rincón donde soléis hacer pausas o preparar materiales? ¡Ese es un lugar ideal para intentar que los niveles de CEM sean los más bajos posibles!

Si tenéis un banco de trabajo, intentad que las herramientas más potentes no estén justo debajo o muy cerca de vuestras piernas o torso cuando las estáis utilizando.

Personalmente, he reubicado algunos enchufes y he reorganizado mi área de trabajo para tener las fuentes de CEM más intensas un poco más alejadas de mi cuerpo.

No hace falta una remodelación completa, a veces pequeños cambios marcan la diferencia. Además, algo que me ha sorprendido gratamente es la opción de los cables apantallados o una buena toma de tierra en la instalación eléctrica; esto puede reducir considerablemente los campos eléctricos ambientales.,, Si tenéis la oportunidad de hacer mejoras eléctricas, ¡consideradlo seriamente!

Cuando la tecnología se pone de nuestra parte: soluciones para el hogar y el taller

El mercado está evolucionando, y con él, aparecen soluciones para protegernos de los CEM. Aunque para las herramientas eléctricas la distancia y el buen uso son lo principal, hay otras áreas donde podemos aplicar blindajes.

Hablando con un experto en biohabitabilidad (¡sí, existen y son geniales!), me recomendó cosas como pinturas anti-radiación para paredes o cortinas especiales que bloquean parcialmente los CEM en ciertas zonas de la casa., Quizás no sea algo que apliquemos directamente en el taller para una amoladora, pero sí en la oficina o en el dormitorio, donde pasamos muchas horas.

Para el taller, la gestión de los cables es fundamental. Evitar que estén tensos, que pasen por zonas de mucho tránsito o que estén dañados, es una medida de seguridad básica que también contribuye a una menor emisión.,, Siempre he sido de la opinión de que una buena instalación eléctrica, limpia y ordenada, es la base de un taller seguro y eficiente.

Y si eres como yo y te gusta estar al tanto de todo, ¡existen medidores de CEM! Yo tengo uno pequeño y lo uso de vez en cuando para identificar puntos “calientes” en mi casa y taller., Es una forma de tomar el control y ver con tus propios ojos lo que está pasando.

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El Compromiso de un Manitas Consciente: Equipos Seguros y Hábitos Saludables

La elección del equipo: más allá de la potencia

Si hay algo que he aprendido en todos estos años como manitas, es que la elección de una herramienta va mucho más allá de su potencia o su precio. Un manitas consciente, como me gusta llamarme y como creo que somos la mayoría de mi comunidad, valora la seguridad, la ergonomía y, sí, también la emisión de CEM.

Por ejemplo, al comprar un taladro o una sierra, me fijo si tienen doble aislamiento de protección, una característica que, además de prevenir choques eléctricos, puede influir en la gestión de los campos.

Algunos fabricantes están empezando a incorporar diseños que minimizan la generación de CEM, pensando en la salud a largo plazo de los usuarios. No es algo que siempre publiciten a bombo y platillo, pero si buscáis información específica, ¡la encontraréis!

Mi recomendación personal es que investiguéis un poco más sobre las marcas que os interesan; a veces, los foros de bricolaje o las reseñas de usuarios experimentados revelan estos detalles tan importantes.

Mi tabla de herramientas y CEM: una guía rápida

Tipo de Herramienta Eléctrica Nivel Potencial de CEM (Magnéticos) Recomendaciones Personales
Taladro (con cable) Medio a Alto (depende del uso y potencia) Mantén una distancia razonable del cuerpo. Asegúrate de que el cable esté en buen estado.
Amoladora Angular Alto (uso intensivo y motor potente) Utiliza siempre la distancia mínima de seguridad. Reduce el tiempo de exposición continua.
Sierra Circular/Caladora Medio a Alto (al cortar materiales densos) Asegura la pieza de trabajo para no tener que estar tan cerca. Revisa el aislamiento del cable.
Lijadora Orbital/Banda Medio (uso prolongado, motor constante) Usa por periodos, toma descansos. Evita contacto directo prolongado con el cuerpo.
Atornillador Eléctrico Bajo a Medio (uso intermitente, menor potencia) Menor preocupación, pero el buen mantenimiento del cable es siempre importante.

Hábitos que marcan la diferencia: pensando en el mañana

Al final del día, esto de los CEM es un recordatorio de que somos parte de un mundo lleno de energías, visibles e invisibles. Mi filosofía, como vuestro influencer de confianza, es siempre abogar por un equilibrio.

No se trata de deshacerse de todas nuestras herramientas eléctricas (¡imagínense mi taller sin ellas, impensable!), sino de usarlas de forma inteligente y consciente.

Adoptar posturas de trabajo ergonómicas, que también disminuyen el esfuerzo y el tiempo de exposición directa a la herramienta, es un plus. Controlar el tiempo de funcionamiento de la herramienta para evitar calentamientos excesivos, por ejemplo, no solo cuida el equipo, sino que también nos cuida a nosotros.

Y, por supuesto, desconectar las herramientas cuando no se están usando o cuando vamos a cambiar un accesorio, es una medida de seguridad fundamental que, además, reduce la generación de CEM., Recordad, mis queridos manitas, que un taller seguro y una salud protegida nos permiten seguir creando y disfrutando de nuestros proyectos por mucho, mucho tiempo.

¡A seguir con la pasión del bricolaje, pero siempre con cabeza!

글을 마치며

¡Y con esto, mis queridos “manitas”, llegamos al final de este viaje por el fascinante y a veces misterioso mundo de los campos electromagnéticos! Espero que esta charla, tan cercana como siempre, les haya servido para despejar dudas y, sobre todo, para tomar conciencia. No se trata de alarmarse o de renunciar a nuestras queridas herramientas, sino de usarlas con conocimiento, con esa chispa de curiosidad que nos impulsa a ser mejores. Recuerden siempre que la información es nuestra mejor aliada para seguir disfrutando del bricolaje con seguridad y mucha pasión. ¡Nos vemos en el próximo proyecto!

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알아두면 쓸모 있는 정보

1. Distancia de seguridad: Cuanto más lejos te mantengas de la herramienta en funcionamiento, menor será tu exposición a los CEM. ¡Es la regla de oro!

2. Desenchufa siempre: Cuando no uses una herramienta, desconéctala de la corriente. Reduce la exposición y ahorra energía, ¡un doble beneficio!

3. Mantenimiento clave: Revisa cables y aislamiento regularmente. Una herramienta en buen estado es más segura y puede emitir menos CEM.

4. Invierte en calidad: Al elegir herramientas, considera aquellas con buen diseño y apantallamiento, que pueden ofrecer menores emisiones de CEM.

5. Sé un “manitas” informado: Consulta fuentes fiables, usa medidores si te sientes curioso y prioriza tu salud en cada proyecto. ¡El conocimiento es poder!

중요 사항 정리

Hemos explorado el pulso invisible de nuestras herramientas, desmitificando los CEM y entendiendo su origen y efectos. Lo esencial es recordar que, aunque la ciencia sigue investigando los impactos a largo plazo, la precaución y el uso inteligente son fundamentales. La distancia, el buen mantenimiento y la elección consciente de equipos son nuestras mejores estrategias. No es miedo, es respeto por nuestra salud y por el arte de crear con nuestras manos.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Son realmente peligrosos para nuestra salud esos campos electromagnéticos (CEM) que emiten nuestras herramientas eléctricas?

R: ¡Uf, qué buena pregunta! Es la que nos hacemos todos cuando nos ponemos manos a la obra. La verdad es que las herramientas eléctricas, como el taladro, la lijadora o incluso la sierra, sí que emiten campos electromagnéticos, especialmente campos magnéticos de baja frecuencia cuando están en funcionamiento.
No estamos hablando de radiación ionizante, como los rayos X, que son esos que sí que pueden dañar directamente nuestras células. Aquí estamos en el terreno de la radiación no ionizante, que es mucho más débil.
Lo que la ciencia nos dice hasta ahora es que, si las emisiones están por debajo de los límites establecidos por las normativas internacionales y europeas (como la recomendación 1999/519/CE en la Unión Europea o el Real Decreto 299/2016 en España para la protección de trabajadores), no se han encontrado efectos perjudiciales evidentes para la salud.
Sin embargo, esto no significa que no haya ningún efecto biológico. Nuestro cuerpo es una máquina compleja y puede reaccionar a estos campos, por ejemplo, induciendo pequeñas corrientes eléctricas en nuestros tejidos o generando calor a altas frecuencias.
Algunos estudios han sugerido posibles vínculos con problemas de salud a largo plazo, como la leucemia en niños en exposiciones residenciales, pero los resultados no siempre son consistentes y la investigación sigue en curso.
Mi experiencia, y la de muchos colegas, es que el uso esporádico o por períodos cortos de la mayoría de estas herramientas minimiza muchísimo cualquier riesgo.
Imagínate, ¿cuánto tiempo seguido estás taladrando sin parar? Lo crucial es la intensidad del campo y el tiempo de exposición, y la intensidad disminuye muy rápido con la distancia.
Así que, ¡tranquilidad, pero siempre con cabeza!

P: Como buen manitas que pasa horas con sus proyectos, ¿qué puedo hacer para protegerme de estas “energías invisibles” mientras uso mis herramientas?

R: ¡Excelente cuestión! Si eres como yo, que se me va el santo al cielo con un proyecto y no miro el reloj, es normal preocuparse. Lo primero y más importante, que siempre repito en mis tutoriales, es mantener una distancia prudencial.
Los campos electromagnéticos se debilitan rapidísimo a medida que te alejas de la fuente. Con solo unos centímetros de distancia del motor o la parte que más zumba, ¡ya haces una gran diferencia!
Otra cosa que he notado que funciona es limitar el tiempo de uso continuo de una misma herramienta, especialmente si es una que genera mucho campo, como las sierras o taladradoras potentes.
Tómate descansos, estira las piernas, planea la siguiente fase del proyecto… ¡y de paso le das un respiro a la herramienta y a tu espalda! Si tienes varias herramientas a mano, intenta no tenerlas todas encendidas a la vez o cerca de ti si no las estás usando.
Para los más pro, o para aquellos que son “electrosensibles” (aunque la ciencia aún no lo reconoce del todo, hay gente que siente molestias), existen opciones más específicas.
Por ejemplo, hay ropa con hilos de plata que prometen reducir la exposición a la radiación de alta frecuencia, aunque para las herramientas de bricolaje, que suelen ser de baja frecuencia, su efectividad puede variar.
Lo más práctico y a nuestro alcance es el sentido común: distancia, pausas y mantener el equipo en buen estado.

P: ¿Existe alguna forma o aparato para saber cuánta radiación electromagnética emiten mis herramientas?

R: ¡Claro que sí, alma de manitas! ¡Y te confieso que yo tengo el mío para mis pruebas y me encanta! Existen en el mercado unos aparatos llamados medidores de campo electromagnético (o medidores EMF) que son perfectos para esto.
Con ellos puedes medir tanto los campos eléctricos como los magnéticos que emiten tus aparatos. Hay desde modelos más sencillos, orientados al uso doméstico, hasta otros más profesionales.
Estos medidores suelen mostrar los valores en unidades como microteslas (µT) o miligauss (mG) para los campos magnéticos, y voltios por metro (V/m) para los campos eléctricos.
Lo interesante es que te permiten ver en tiempo real cómo varían estos campos al encender una herramienta, al acercarla o alejarla, o incluso al comparar diferentes modelos.
¡Es como tener una lupa para esas “energías invisibles”! Cuando yo lo utilizo, siempre me sorprende lo rápido que bajan los valores al alejarme unos pocos centímetros.
Es una manera genial de concienciarse y de tomar esas precauciones que hemos comentado antes, como la de mantener la distancia. Además, si tienes curiosidad por otras fuentes en casa, como el WiFi o ciertos electrodomésticos, estos aparatos también te pueden dar una idea de sus emisiones.
Son una inversión pequeña que te da mucha tranquilidad y te ayuda a entender mejor el entorno en el que trabajas. ¡Así, seguirás creando cosas maravillosas con la mente en calma!

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